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viernes, 25 de febrero de 2011

Edwin Eugene Aldrin es el astronauta retratado

-armstrong.freelance-

twitter: @armstrongfl


Hoy copio, pego y “flipo” con el comentario número 3 de un colega blogger en ESCRITOS A DIARIO. El post titulado “Armstrong en la Luna” se refiere al Premio al Buen Blogger otorgado por Európides de Yenodeblogs, y es un premio compartido. Uno de los ganadores, además de este astronauta que está al teclado, es JoséGDF. Les dejo su comentario, digno de un post. Muchas gracias a Matrix, enhorabuena a los ganadores y gracias  a JoséGDF.
...
José GDF dijo

“Hola a todos:

Antes de nada, aclarar que el hombre de la fotografía es Edwin Eugene [Como su amigo, casualmente, su segundo nombre] Aldrin. Armstrong fue el fotógrafo. De hecho, la gran mayoría de fotografías de la misión Apolo 11 fueron tomadas por Neil Amstrong, siendo el piloto del módulo lunar Buzz Aldrin el hombre que sale en casi todas ellas. Incluida la que encabeza este post, por supuesto. Pueden ver ustedes a Armstrong reflejado en el casco de su compañero.

El premio de Európides, aunque en cierta manera lo veía venir, no me lo esperaba para mi mismo. En el caso de quienes cita usted, incluido usted mismo, se lo merecen más que un servidor, sólo teniendo en cuenta la constancia en sus bitácoras (por no hablar de la calidad y el buen gusto de sus contenidos, claro).

Mi más sincera enhorabuena y un cordial saludo.”

sábado, 19 de febrero de 2011

La vida y la muerte


-armstrong.freelance-
twitter: @armstrongfl


Leía en una novela americana que uno sólo vive la muerte de los otros, nunca es capaz de vivir su propia muerte. Y de esa novela es casi lo único que recuerdo.

Alguien dice “ha muerto Florinda Chico”, “muere Santi Santamaría” o un total desconocido para nosotros es recordado en una esquela y seguimos vivos sin que se nos noten  las muertes o las pérdidas.

domingo, 23 de enero de 2011

La tiranía de la crueldad

-armstrong.freelance-
                                                               (Graffiti. Autor: Banksy)

twitter: @armstrongfl

Nuestro mundo hoy consiente la injusticia de la pobreza y la violencia. La pobreza es un insulto a la distribución de la riqueza. Gente afortunada y derrochadora por un lado y gente que necesita pedir en la calle o que sobrevive como puede. Gente honrada y rica, gente honrada y pobre, gente pobre y deshonrada, bandas de violentos sueltos y ruidosos.

No sabe uno si los ciudadanos de este mundo democrático nos hemos creído tanto lo de ser políticamente correctos que esa idea se ha convertido en un modo único de opinar y actuar. O se es taurino o antitaurino, o se es vegetariano o comedor de carne, o conservador o progresista. Uno debe estar a favor de la asignatura Educación para la Ciudadanía o en contra, uno debe defender la ley antitabaco o ser un prófugo de la justicia.

En ciudades grandes y pequeñas están proliferando grupos de chavales sin modales que roban la paz y la calma, amenazan y golpean a diestro y siniestro.

La confusión de lo público y lo privado, la agresividad en el lenguaje, el tono amenazante irrespirable o la violencia porque sí no ayudan nada a nadie salvo a los tiranos de la crueldad.

domingo, 9 de enero de 2011

Pachilarrosa recomienda el artículo de Rosa

-armstrong.freelance-

                                       (Escena de la película "El Club de los Poetas Muertos")

Armstrongfl está enganchado al pajarito azul que sobrevuela la Red. En Twitter ayer veía un hilo de Pachi Larrosa a Rosa María Artal. El texto enlazado era un artículo de la periodista Rosa María Artal muy lúcido sobre la sociedad que vivimos estos días. Fue en PUBLICO. A raíz de leer esa “Sociedad infantilizada” y darle las gracias a Pachi por la referencia, este australiano empezaba a leer en varios tweets la misma sugerencia, el enlace al artículo de Rosa.
Dejo el enlace y el inicio del mismo. 

“Autoridades, expertos varios y medios informativos se ven en la obligación de advertirnos que conviene a la salud consumir alimentos frugales, tras habernos excedido en comidas copiosas. Del mismo modo, cada verano nos indican que, cuando hace calor, resulta beneficioso situarse en la sombra, beber líquidos o usar ropas ligeras. Diezmada la población por su empeño masivo en correr el maratón, con abrigo de plumas y gorro de lana, a las 3 de la tarde, y con 44 grados a la sombra, o por salir a la intemperie, en invierno, con una camisa mojada a las 5 de la madrugada, había que tomar medidas. Existen indicios de que se han inspirado en la baja mortalidad que registran perros, gatos y el resto de la fauna en similares circunstancias, pese a no poseer el don supremo de la palabra y el entendimiento.”

lunes, 29 de noviembre de 2010

Fomento de lectura a través de la prensa

-armstrong.freelance-




                                                                         (Cartier-Bresson)



Dejo aquí el artículo periodístico ganador del XI Premio de artículos periodísticos de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez. Esta convocatoria premia los artículos que de alguna manera fomentan la lectura.
Armstrongfl ha leído un libro de esta escritora, El andrógino sexuado
La autora es Estrella de Diego. ¡Enhorabuena!


Veranos de lectura
ESTRELLA DE DIEGO 14/08/2010

Pasear por las salas de las civilizaciones extinguidas de un museo es leer un libro de misterio: relatos inesperados, protagonistas legendarios... Aunque los museos son ahora tan populares que los visitantes se agolpan entre los ajuares mesopotámicos y los sarcófagos egipcios -hasta se apoyan en ellos para hacerse la foto- o comen un sándwich en la gran rotonda presidida por Asurbanipal. En medio de ese ruido, las historias intensas que vienen de otro tiempo dejan de oírse: la lectura necesita sosiego.

Lo encuentra no muy lejos, en la cafetería. Allí, un joven de apenas trece años lee ensimismado un libro que apoya sobre la mesa. No consigo descifrar el autor ni el título: da lo mismo. A esa edad se lee todo que cae en las manos porque sobra la curiosidad y el tiempo corre lento -"trece años aún", ha pensado quizás con fastidio esa misma mañana al levantarse y recordar la obligada visita al museo.

Sentada frente a él, su madre -debe de serlo, pues comparten el idéntico perfil elegante- se concentra en la taza de té: no le interrumpe. Ha debido de arrastrarle hasta las salas, pienso de pronto, en medio de su lectura de verano que, como ocurre en la adolescencia, atrapa igual que las urgencias del amor: no es posible dejar de leer. Han debido de pasear por las salas que el joven, seguro, ha mirado sin prestar atención, con el pensamiento fijo en el libro dentro de la mochila, la única vida real mientras duran las páginas. Lo demás, lo que ocurre fuera del texto, es solo un trámite incómodo: dormir porque hay colegio a la mañana siguiente, la hora de comer, apagar la luz cuando nos llaman la atención en casa -quién fuera mayor para poder pasarse la noche leyendo...-. Es igual que el mundo fuera se derrumbe. Es igual que se derrumbe dentro -y sucede con frecuencia en la juventud: la lectura termina por acompañarnos en cada momento importante de la existencia, historias que nos hacen diferentes, vivir en tránsito igual que el niño del museo-. Ahí está, solemne, en medio de tantos turistas que comen sin prestar atención al joven lector cuyo gesto me ha devuelto a mis veranos de juventud: leer como si nos fuera la vida en ello.

Y nos va. Nos van las vidas que vamos viviendo, insomnio que nos corteja desde la infancia como un virus incurable. Luego, la edad pone orden en las lecturas -igual que en el resto de las cosas- y el tiempo echa a correr sin que nadie entienda cómo ha ocurrido. Los veranos se hacen cortos y las grandes novelas, las de muchas páginas que nos bebíamos de un trago, permanecen más rato en la mesilla. Miro de nuevo al niño que no ha apartado los ojos ni un instante de ese libro cuyo título no puedo ver y vuelven decididos los veranos largos de lectura incansable. Las páginas pasaban deprisa sin límite de tiempo ni de tema y siento una nostalgia agridulce hacia aquellos meses solo para leer. Los recuperaré este verano. Cogeré mis libros ya leídos y leeré hasta caer rendida, como entonces; a destiempo, sin horario, sin prestar atención al mundo exterior aunque sea Egipto o Mesopotamia, igual que el joven lector del Museo Británico que levanta su libro de la mesa y se lo acerca al rostro. "Henry James", creo ver a punto de salir de la cafetería, dispuesta a volver a sumergirme en aquellas sesiones voraces de hace tanto. Leer como si me fuera en ello la vida.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Noviembre 28, 2010 Bloc de notas

-armstrong.freelance-

                                                                (Fotografía: Bill Brandt)


Este blog está haciendo cambios en su estructura. En la columna lateral se han añadido “gadgets” (herramientas) de utilidad:

*Estadísticas : cuenta las visitas semanales
*El periódico de armstrongfl, paper. li
*Twitter

*Mi lista de blogs favoritos: elmundo, elpaís, laverdad, 20minutos, luzdegas, tocayos, Agustínrivera, librodenotas, librosdecocina, labuenaprensa, ArsenioEscolar, sextacolumna, Chapi, blackblog, sibien, etcétera
En la lista de blogs Trending Topics y 233 grados son lo más reciente.
*Webmii: buscador de información personal en Internet con fotos, enlaces, y otras referencias
*Seguidores

*Topsy: redes sociales
*Enlaces básicos como uno de ESCRITOS A DIARIO y la BIBLIOTECA REGIONAL, libros de Antonio Corbalán, Európides y su blog, Yenodeblogs, el blog de GDF, Calderón de la Huerta, el blog de Iok y el laboratorio de Gwen
*Shiny stat

*Archivo
*Contribuyentes

Miénteme, un manifiesto a favor de la ignorancia y contra la lectura



-armstrong.freelance-
                                                                      (Viktor Oliva)


Un artículo de mi mejor amigo en el que hace una defensa apasionada de la lectura. Fue publicado en febrero de este año en el diario LAVERDAD. 




EXILIO INTERIOR
Miénteme
Manifiesto a favor de la ignorancia y contra la lectura
20.02.10 - 01:31 -
EUGENIO FOUZ PROFESOR DE INSTITUTO Y ESCRITOR


«Me desperté en el corazón de la noche»
(Alessandro Baricco, Homero, Ilíada)

Abracadabra no significa nada, el lenguaje es algo arbitrario y sin sentido. ¿De qué vale completar un crucigrama? ¿Para qué sirve la educación? ¿Para qué está la prensa? ¿Para qué la literatura?

No tiene ningún valor leer libros con mensajes como «primero vivir, luego filosofar». Nada, no se aprende nada de los libros. La realidad está muy lejos. La vida de verdad no está encerrada en las hojas escritas, ni en los periódicos.

El modo indicativo es el único posible. Lo subjuntivo no cuenta. En este mundo importa lo que ocurre aquí y ahora. No hay segundas tomas, ni arrepentimiento ni perdón. Lo hipotético o lo que uno sueña no es relevante para nada.

Si Lorca escribió «verde que te quiero verde» y era verdad, ¿qué importancia tiene? ¿Qué clase de valentía es la de un padre que se acerca al enemigo a pedir lo que le pertenece cuando el enemigo se llama Aquiles? ¿Cómo en una escena de esta clase uno es capaz de echarse a llorar? ¿A quién le ayuda un aforismo o una frase sabia?

No es nada recomendable prestar los ojos a esas líneas horizontales de letras inmóviles. Menos todavía si se inicia el código interno y arranca el hechizo adivinándose un sentido diestro o siniestro. No, no debe dejarse llevar y ser curioso porque no dejará entonces de sentir hambre, un hambre insaciable. Para esos hambrientos se crean las escuelas y las bibliotecas.

Leer hace daño, mucho daño. O si no, ¿de qué manera ayuda la letra de una canción a aliviar el dolor de un corazón roto? ¿Qué magia existe en una fórmula matemática o en un conjuro? ¿Es que acaso un rezo tiene sentido alguna vez?

Recuerde lo que se dice del ingenioso hidalgo y de cómo la lectura de ciertos escritos le volvieron loco. Piense en el mal estudiante secuestrado en una celda incómoda en la cárcel. Es más fácil creer lo que se nos dice que esforzarse en pensar. Mejor no hablar de la lectura entre líneas o de significados ocultos detrás de esos signos.

Algunos versos son especialmente hermosos y acertados. «Yo sé que ver y oír a un triste enfada» o «un hombre gris avanza por la calle de niebla» pero no tienen ningún sentido. No son como un cuadro o una fotografía vista mil veces. A no ser, claro está, que el lector esté infectado o enfermo y se le haga necesario e imprescindible el alfabeto y la lectura.

Ahora que uno lo piensa, estamos perdidos. Se cuelan esos bichitos por nuestros ojos y se meten en la cabeza, los pulmones o el vientre. Circulan a todas horas tranquilamente por la sangre y la hacen suya. Una vez que se ha leído algo despacio, uno está vencido. ¡Como si únicamente existiesen las letras y el lenguaje en este mundo!

No son sólo los libros o las novelas de ficción, sino también los periódicos. Leer prensa a diario es lo peor que puede hacer. De ahí no le salva nadie, ni lo sueñe. Le van a cautivar las palabras, un titular pringado de literatura, las entradillas o el peculiar formato de columnas y fotografías. Ni se le ocurrra ponerse a hacer comparaciones entre la calidad de un reportaje con un ensayo formal. Mejor no lo haga. A pesar de lo que le digan, no se crea nada. Los de la prensa ya lo han pensado antes y lo guardan todo en una hemeroteca. La hemeroteca es una afrenta a la fugacidad de las cosas de la vida.

La letra mata y no deja espacio a la inocencia. La letra es una enfermedad en vena que engancha y convierte al hombre en lector, por lo tanto, en un individuo lento, reflexivo y triste.